06/12/2019
Yo Soy De Murcia

La Contracrónica: Sigue la operación limpieza

La Contracrónica: Sigue la operación limpieza

Charlie Dean y Hugo Álvarez ya son historia en el Real Murcia, futbolistas que llegaron para aportar y sumar a un proyecto faraónico para la Segunda División B y que se han tenido que marchar por la puerta de atrás por todo lo arrastrado durante la pasada temporada.

No voy a entrar en sí hacen bien en pedir o perdonar lo que se les debía, agradeceré siempre a todo aquel que quiera ayudar a mi club de forma directa o indirecta, pero que ellos han sido perjudicados por creer en unas personas que buscaban su beneficio personal por encima del de los demás está más que claro.

Sus salidas nos enseña que en este nuevo Real no hay lugar para aquellos que no acepten que la época de Gálvez, Moro o Samper ya ha pasado y no solo que ya es historia sino que la nueva se escribe de otra forma, con sueldos bajos, con amor por la tierra y los colores y a sabiendas de que es la hora de contratos cortos y de correr mucho.

Correr corrieron pero vuelvo a repetir que tanto Charlie como Hugo son perjudicados, directos o indirectos, de una temporada caótica y que mientras que algunos han sabido callar durante meses o buscarse las habichuelas aunque sea al otro lado del puerto, otros han preferido hablar delante de los micrófonos, cosa muy loable a la vez, pero esperando una compensación de un Consejo actual que solo es culpable de heredar toda la basura que arrastraba pero que no se ve obligado moralmente a quedarse sí o sí con ciertos futbolistas.

Es algo que también ha cambiado en el club, la mano dura, ya no tiembla, podrá salir mejor o peor en lo deportivo y en lo económico pero está claro que la mejor forma de evitar más problemas como los surgidos con Biel Ribas es evitando ofrecer sueldos inasumibles e ir de cara. Como siempre dice mi padre, “Más vale ponerse una vez colorado que diez amarillo”.

Toca agradecer en lo deportivo todo lo aportado tanto a Charlie como a Hugo, pero no quiero perder la oportunidad, por enésima vez, de que intentemos entre todos no crear ídolos ni dentro ni fuera del césped, porque luego pasa lo que pasa, porque al final el fútbol para el aficionado puede ser la vida o un simple hobby que te ocupa apenas dos horas a la semana mientras que para el profesional puede ser motivo de noches sin dormir o por el contrario motivo de pelear hasta el último euro que se le prometió. Todas y cada una de las opciones, tanto la del aficionado como la del deportista, son válidas a mi parecer, pero los primeros nos evitaríamos muchos lamentos si solo nos centrásemos en nuestro escudo, nuestros colores, nuestro estadio, nuestra equipación y dejamos la confección de la plantilla y los salarios a los profesionales.


Álvaro Sáez (@saezalvaro) // Foto: Real Murcia

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